How COVID-19 Will Impact Mental Health | Crowded Street

Tenemos que hablar sobre cómo el COVID-19 impactará la salud mental

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Por:  Dra. Jamie Long y la Dra. Gabriela Sadurní Rodríguez

América ha llegado a un consenso. Nunca hemos experimentado algo como esta pandemia del coronavirus en nuestras vidas. Además, los cambios de vida ocasionados por la misma son masivos.

El coronavirus ha ocasionado el cierre de negocios, escuelas, y lugares públicos de encuentro; volviéndose una amenaza existencial para nuestra forma de vida. Asimismo, ha tomado vida propia y ha provocado dolor y sufrimiento a muchos. Cuando este novedoso virus disminuya, indudablemente quedará un gran impacto psicológico. A continuación, presentaremos qué podemos esperar con relación al impacto del COVID-19 en nuestra salud mental.

Ansiedad

En términos generales, la ansiedad sobre el COVID-19 y sus consecuencias no es irracional. La ansiedad en su forma adaptativa nos advierte sobre situaciones peligrosas y nos motiva a ejercer comportamientos conducentes a la supervivencia. Sin embargo, si no se contiene la misma, los miedos y temores pueden ser interminables y debilitantes. Recientemente una encuesta de la Asociación Americana de Psiquiatría reportó que aproximadamente la mitad de los estadounidenses temen contraer el coronavirus (48%), la mayoría se preocupa de que un ser querido se les enferme (62%), y al 57% les preocupa la devastación económica.

Actualmente el COVID-19 ha secuestrado la psiquis de nuestro país; tal y como es evidenciado por la ansiedad constante relacionada al estado de salud y por conductas como las compras excesivas en estado de pánico (“panic buying”). La ansiedad crónica y duradera que se está experimentado actualmente podría tener consecuencias a largo plazo; tales como el llevar a que los seres humanos comiencen a exhibir conductas poco comunes a lo que acostumbran a hacer.  

Agorafobia

La agorafobia es una condición en la cual los individuos tienen miedo de salir de sus hogares y evitan situaciones o lugares que pueden causarles pánico. Cuando el salir hacia la comunidad se convierte constantemente en una situación amenazante, con el paso del tiempo se podría convertir en algo que la persona evita por completo (esto también incluye el evitar a otras personas y al mundo exterior en sí). Esto es especialmente cierto para los individuos que experimentan ansiedad y pánico severo.

Steven Taylor (autor del libro The Psychology of Pandemics y facultativo de la Universidad de British Columbia), quien fue citado en The Atlantic, asevera que sus colegas en Wuhan “señalan que algunas personas allí ahora se niegan a abandonar sus hogares y han desarrollado agorafobia”.

Depresión y suicidio

Para muchos, los indicadores de lo que significa un día “exitoso” se han desvanecido. De la noche a la mañana desvaneció la satisfacción que se lograba al terminar un turno exitoso de trabajo, la alegría de socializar con los compañeros y la recompensa de recibir un cheque de pago.

Adicional a la falta de rutina, algunos síntomas que nos pueden llevar a experimentar depresión son: el aislamiento social, la desesperanza sobre el futuro, y los sentimientos de impotencia e inutilidad.

En un estudio reciente llevado a cabo por unos psicólogos chinos se halló que las personas que dejaron de trabajar sufrieron las peores condiciones de salud y angustia mental un mes luego del brote de coronavirus.

Desempleo y suicidio

Sabemos que los virus pueden ser mortales, pero la desesperanza y la pobreza también. Tanto el coronavirus como el cierre de la economía están perjudicando la salud pública. Esto significa que las personas físicamente sanas o sin condiciones de salud también están sufriendo. Por ejemplo, está bien documentado y ampliamente aceptado que el desempleo es uno de los factores principales en el suicidio.

A mediados de abril se registraron cerca de 17 millones de casos de desempleo en los Estados Unidos; la tasa más alta de desempleo en su historia (se estima que la era de la Gran Depresión hubo un total de 15 millones de casos de desempleo). Es importante destacar que casi el 30 por ciento de los suicidios ocurren como respuesta a una crisis (dentro de un periodo de dos semanas) y el 16 por ciento ocurre como respuesta a un problema económico.

Unemployment Graph for April 7th, 2020 – Department of Labor

Carlos Nordt y sus colegas de la Universidad de Zúrich examinaron la correlación entre el desempleo y el suicidio luego de la crisis bancaria y la recesión económica del 2008. Éstos atribuyen 45,000 – o uno de cada cinco – suicidios al año, mundialmente, al desempleo; con 5,000 muertes causadas por la crisis económica del 2008.

Las llamadas a líneas telefónicas de crisis están aumentando a un ritmo alarmante en todo el país. En Indiana se informó que las llamadas a dichas líneas aumentaron de 1,000 llamadas diarias a 25,000 llamadas diarias. La “Línea de ayuda de desastres” (“Disaster Distress Helpline”) en la Administración de Servicios de Salud Mental y Abuso de Sustancias (SAMHSA), la cual es parte del Departamento de Salud y Servicios Humanos, experimentó un aumento de 891% en las llamadas de crisis.

Duelo y pérdida

Algunos estamos de luto por la muerte trágica de alguien que amamos, muchos enfrentamos la adversidad del desempleo repentino o la interrupción económica, y todos experimentamos la pérdida de nuestros hábitos diarios. Colectivamente estamos de luto ya sea por duelo, dificultades económicas, o el lamento de una celebración cancelada. Lamentamos la pérdida de seguridad, estabilidad, previsibilidad, y de la comodidad de las rutinas.

“Con un virus, este tipo de duelo es muy confuso para las personas. Nuestra mente primitiva sabe que algo malo está sucediendo, pero no puedes verlo. Esto rompe nuestro sentido de seguridad. Estamos sintiendo esa pérdida de seguridad. No creo que colectivamente hayamos perdido nuestro sentido general de seguridad.”

David Kessler coautor de: Sobre el dolor y el duelo: encontrar el significado del dolor a través de las cinco etapas de la pérdida. On Grief and Grieving: Finding the Meaning of Grief through the Five Stages of Loss.

Algunas celebraciones podrán reprogramarse, mientras que otras se tendrán que ajustar a nuestra nueva realidad. Muchos trabajos y empresas reabrirán, mientras que algunos trabajadores deberán encontrar otro camino. Independientemente de las enmiendas que ocurrirán, nuestro mundo cambiará para siempre y, a su vez, comenzaremos a reconstruir nuestras vidas y a sanarnos de esta pérdida.

Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC)

Las personas con TOC a menudo emplean patrones extremos de conducta (compulsiones) en un esfuerzo por mitigar pensamientos angustiantes (obsesiones). Para las personas con TOC, este tiempo de pandemia está siendo descrito como una “pesadilla personal“.

La Dra. Lissette Cortés, psicóloga y especialista en TOC, explica que “algunas personas con TOC se han preocupado de que enfermarán a alguien o de que podrían estar enfermos con el coronavirus sin saberlo”. La Dra. Cortés admite que dichos miedos no son muy diferentes a la incertidumbre que mucha gente está experimentando actualmente. Ella explica que la diferencia es que “las personas con TOC pasarán muchas horas comprobando y buscando cómo reasegurarse, en lugar de tolerar la incertidumbre”.

La Dra. Cortés explica que algunos individuos con el TOC de contaminación han llegado a llevar a cabo prácticas poco seguras en sus esfuerzos para descontaminarse, tales como rociarse a sí mismos con lejía (cloro). Otros pacientes con TOC acumulan suministros en un intento desesperado de preparación. Además, la Dra. Cortés señala que los individuos que han dejado de experimentar activamente los síntomas del TOC “tienen miedo de volver a caer en sus viejos patrones de lavado excesivo”.

La respuesta global hacia el COVID-19 ha desencadenado una renovación en el compromiso con los estándares de limpieza y el lavado de manos. No obstante, aunque se hayan renovado dichos estándares, esto aún puede ser insuficiente para satisfacer las obsesiones de descontaminación. La Dra. Cortés explica que el trabajo de exposición en el TOC implica ayudar a esta población a reconocer que no se necesita hacer nada adicional luego de completar un lavado de 20 segundos o de utilizar un desinfectante para manos.

La Dra. Cortés informa (y otros terapeutas con quienes hemos hablado han hecho observaciones similares) que las personas que participan en tratamientos basados ​​en la evidencia, como la terapia cognitivo conductual (CBT, por sus siglas en inglés) y la terapia de exposición y prevención de respuesta (ERP, por sus siglas en inglés), “son más adaptables y resilientes ante la pandemia del coronavirus que incluso algunas personas de la población en general. El haber desarrollado herramientas y estrategias para enfrentar posibles amenazas, así como para manejar la incertidumbre los ha preparado para hacer frente a la crisis del coronavirus hoy en día”.

Trauma psicológico y trastorno de estrés post-traumático (PTSD por sus siglas en inglés)

La amenaza continua de este nuevo virus es un trauma colectivo; en otras palabras, es algo que estamos experimentando como sociedad en lugar de individualmente. La pandemia está afectando nuestro sentido general de seguridad, predictibilidad y confianza. Asimismo, las personas pueden estar experimentando tanto estrés traumático como psicosocial durante este tiempo.

El estrés traumático puede definirse como una “reacción normal a un evento traumático”. Según el ISTSS, los eventos traumáticos son “situaciones impactantes y emocionalmente abrumadoras que pueden implicar muerte real o amenazada, lesiones graves o amenaza a la integridad física”. Algunas reacciones de estrés incluyen:

  • “Shock” e incredulidad
  • Miedo
  • Ansiedad
  • Tristeza
  • Culpa
  • Coraje
  • Sentirse abrumado o “numb”

Dichas reacciones traumáticas suelen ser temporeras; sin embargo, para algunos individuos los síntomas relacionados al trauma pueden persistir y causarles un impacto significativo en su funcionamiento personal, social, académico u ocupacional (potencialmente desarrollando un trastorno de estrés agudo o PTSD).

Durante momentos de mayor estrés, las personas que han pasado por experiencias traumáticas o que tienen PTSD pueden experimentar una activación o exacerbación en la intensidad de los síntomas relacionados con el trauma tales como:

  • Re-experimentación (p.ej., pesadillas, “flashbacks”, memorias intrusivas de la pandemia del coronavirus)
  • Evitación de estímulos relacionados al trauma (p.ej., decirle que no a reuniones o a las invitaciones sociales, evitar lugares en los que se encuentran una gran cantidad de personas o lugares de servicios médicos)
  • Hiperexcitación (p.ej.,experimentar irritabilidad/coraje, estar constantemente en alerta, exhibir comportamientos impulsivos o autodestructivos, tener una respuesta fuerte de sobresalto ante el contacto físico, tos, etc.)
  • Aumento de pensamientos y sentimientos negativos (p.ej.,pensar que el mundo es completamente peligroso o que no se puede confiar en los demás,constantemente tener miedo relacionado al coronavirus, sentirse emocionalmente desprendido (“detached”) de los demás, etc.)

Recientemente se llevó a cabo una investigación en China la cual reveló que los síntomas de estrés post-traumático fueron prevalentes (96.2%) entre los sobrevivientes del COVID-19. Similarmente, algunos estudios realizados luego del brote de SARS en el 2003 revelaron que la prevalencia de PTSD fue de 25.6% luego de 30 meses. Tomando lo expuesto en consideración, después de esta pandemia podremos esperar tanto un aumento de síntomas de PTSD, como de cambios significativos en la calidad de vida en general.

Violencia doméstica (VD)

El miedo, la ansiedad, el desempleo y los estresores económicos son ampliamente conocidos como elementos que exacerban la violencia doméstica. Recientemente, varios medios de comunicación han reportado un aumento en los casos de violencia doméstica (en Francia los informes de VD aumentaron un 32% en una semana) y un aumento gradual en las llamadas hacia el “National Domestic Violence Hotline” con víctimas frecuentemente citando que:

  • Tienen miedo a recibir más abusos por parte de los agresores debido a estar en cuarentena con los mismos
  • Los agresores están utilizando el COVID-19 para aislarlos aún más de sus amigos y familiares
  • Los agresores están vigilándolos constantemente o están ejerciendo comportamientos controladores
  • La pandemia actual hace que se les haga difícil el buscar ayuda
  • Los agresores los amenazan con sacarlos de su hogar, retenerles dinero o cohibirlos de recibir asistencia médica

Primeros respondedores y profesionales de ayuda

“Para un observador externo, los trabajadores de la salud se ven fuertes y resilientes ante lo desconocido. Éstos nos inspiran al salir a trabajar todos los días, mientras corren un gran riesgo personal, para mantener seguros a las demás personas.”

Jessica Gold, MD

La verdad es que estos increíbles seres humanos son particularmente vulnerables a experimentar miedo, ansiedad, trastornos de sueño, depresión y PTSD debido a que están trabajando en el frente de esta pandemia. La Dra. Diana Concannon, psicóloga y experta en la respuesta ante crisis, explica que durante los “tiempos normales”, la naturaleza del trabajo que ejercen los primeros respondedores es de un alto nivel de estrés; esto los pone en un mayor riesgo de padecer tres síndromes psicológicos/emocionales: agotamiento o síndrome de desgaste (“burnout”), fatiga por compasión y trauma vicario. La naturaleza inusual de la crisis actual -su severidad, duración, y la incertidumbre que le rodea- está amplificando este riesgo y haciendo que el autocuidado y el apoyo de la familia, los colegas y nuestras comunidades sean particularmente vitales”.

La Dra. Concannon explica que el “burnout” es caracterizado por la experimentación de emociones persistentemente negativas (usualmente hacia el trabajo) las cuales pueden ser acompañadas por cansancio/agotamiento, y una disminución en la motivación y efectividad. La misma añade que el “burnout” se asocia a sentir empatía por otros mientras se reprimen las emociones propias, así como a tener demandas excesivamente altas o impredecibles en el trabajo.

El Dr. Charles Figley (profesor universitario y “Distinguished Chair in Disaster Mental Health”), describió la fatiga por compasión como el “costo de cuidar” a otras personas mientras se padece dolor emocional. La Dra. Concannon reportó que la fatiga por compasión “produce sentimientos de agotamiento físico, emocional y espiritual”.

El trauma vicario se define como la exposición indirecta a un evento traumático a través de un relato de primera mano o de la narración de dicho evento. Como se puede entender, los profesionales de ayuda psicológica y médica son vulnerables de experimentar lo mencionado debido a la naturaleza de su trabajo (ya que están directamente presenciando tanto el impacto del virus, como la crisis de salud pública actual).

En definitivo, estos profesionales tomarán tiempo para sanar. Según los estudios sobre el brote de SARS en Toronto, “las personas que lidiaron con el brote fueron menos productivas y tuvieron más probabilidad de sufrir “burnout” y estrés post-traumático” 1 a 2 años después.

Relaciones

“Nuestro sentido natural de seguridad proviene de estar en sintonía con otras personas.”

Bessel van Der Kolk

Soledad

Los humanos somos seres sociales y necesitamos estar conectados con otros para sentirnos saludables y para sobrevivir. De acuerdo con una encuesta nacional realizada por Cigna en el 2018, la experiencia de la soledad alcanzó un máximo histórico. Si le añadimos el aislamiento social ocasionado por la pandemia del coronavirus en el 2020, podemos imaginar que estas cifras aumentarán. Las consecuencias de la soledad en la salud son alarmantes y asombrosas, variando desde la debilitación del sistema inmunológico hasta problemas cardiacos. Actualmente se les está urgiendo a los ancianos/adultos mayores (una población que ha sido grandemente excluida de la vida pública antes al coronavirus) el que ejerzan el distanciamiento social aún más, intensificando así su soledad.

Los extrovertidos y los solteros son otras poblaciones que también están siendo grandemente impactadas por la soledad. Particularmente, los extrovertidos obtienen su energía al relacionarse y conectar con los demás; por lo cual se ven especialmente afectados por el distanciamiento social.

Según Kristina Fecik (experta en relaciones y terapeuta licenciada de familias y parejas), “Durante este periodo de aislamiento, los solteros pueden experimentar la frustración de que sus vidas amorosas estén en pausa, tener sentimientos de soledad, o temer que sus futuros románticos estén condenados para siempre”. Fecik sugiere que los solteros pueden combatir la soledad al participar en actividades que tengan un significado personal. Ella explica que al hacerlo tendrán una mayor conexión consigo mismos.   

Conflicto en las relaciones

Debido a que ambas partes de la pareja probablemente se encuentran trabajando desde el hogar y pasando la mayor parte del tiempo juntos, pueden ocurrir problemas en las siguientes áreas: vida sexual, finanzas, disonancia con relación a la crianza de los hijos, tener actitudes opuestas sobre la crisis en sí, y problemas de comunicación al discutir lo anteriormente expuesto. Kristina Fecik ofrece las siguientes sugerencias para hacer frente a dichas dificultades:

  • Mantener los espacios de trabajo separados
  • Asegurarse de tomar tiempo para el autocuidado ya sea a través del descanso o de ejercicios para así poder preservar su cordura/sanidad. Además, tomar tiempo para sí mismo les permitirá ser mejores compañeros
  • Permitir un descanso breve (“breaks”) durante las discusiones. Aléjese cuando se esté enojando. Practique ejercicios de respiración profunda o de meditación por 20 minutos, pero comprométase a continuar la conversación/discusión más adelante cuando ya esté calmado
  • Comunique sus necesidades desde el “yo” en lugar de usar declaraciones de “tú” “usted” “vos” (o cualquier otro pronombre que utilice para referirse a la otra persona) sobre lo que está haciendo su pareja (p.ej., “Me da miedo esta situación. Necesito sentir que estamos seguros y a salvo. Quiero recibir tu apoyo”, en lugar de “Estás siendo un idiota y si sigues yendo a la tienda nos vas a enfermar a los dos”)

Fecik les recuerda a las parejas que se encuentran felices que, si su mayor problema es el aburrimiento, pueden ver esto como una oportunidad para fortalecer su vínculo/conexión. Ella expresó, “piense en este momento como una oportunidad para construir su relación a través de formas divertidas y creativas para conectar entre sí (p.ej. leer algunas de sus poesías favoritas el uno al otro, o hacer un video en las redes sociales)”.

En un video recientemente publicado en Facebook, el Dr. Stan Tatkin (experto en parejas y fundador del “PACT Training Institute”) explicó que probablemente veremos un aumento en la “toma rápida de decisiones debido a la amenaza existencial”. Es probable que observemos un aumento de personas tomando decisiones importantes sobre sus vidas ya que durante los tiempos de crisis se aumenta la claridad sobre lo que realmente es importante en la vida. Esto también puede explicar el por qué algunas parejas finalmente decidirán terminar su relación.

“En todas las crisis, ya sea el coronavirus, el 9/11, una guerra, o la amenaza de guerra, las personas toman decisiones sobre lo que alguna vez tuvieron dudas en el pasado. Por lo tanto, ocurren rupturas de relaciones porque han obtenido una mejor idea sobre lo que es importante, y deciden que ya no quieren seguir con lo mismo.”

Dr. Stan Tatkin

¿Las buenas noticias? El Dr. Tatkin dice “La naturaleza también nos hace querer agregar más personas, por lo cual habrá muchos bebés de la época del coronavirus y eso es normal”. Con el aumento de claridad sobre lo que es importante, es probable que algunas parejas decidan trabajar en su relación y/o a casarse.

Burnout de los cuidadores

Durante la pandemia actual, una gran cantidad de personas alrededor del país se encuentran trabajando desde el hogar y cuidando de sus seres queridos al mismo tiempo. Este cambio en el estilo de vida inevitablemente plantea nuevos desafíos y aumenta el estrés que experimentan dichos cuidadores, lo cual puede contribuir a que experimenten “burnout” o agotamiento. Los síntomas comunes del “burnout” o agotamiento del cuidador incluyen desesperanza, ansiedad, el sentirse abrumado, problemas de sueño y dificultad para hacer frente a las tareas cotidianas.

“Esta crisis le ha puesto un nuevo lente al acto de cuidar – tanto en los miembros de la familia como en los trabajadores (profesionales) de trabajo directo – y nos está demostrando cuán invaluable es su trabajo para nuestro bienestar colectivo.”

Janet Kim, directora de comunicaciones en “Caring Across Generations”

Según Mayo Clinic, “aproximadamente 1 de cada 3 adultos en los Estados Unidos cuidan a otros adultos como cuidadores informales”. Actualmente, los que son padres o cuidadores están experimentando preocupaciones relacionadas a “mantenerse saludable, mantener bien a la familia, pagar las facturas/cuentas, cuidar a los niños que ahora tienen que permanecer en el hogar, y la lista continúa”. De acuerdo con un artículo, muchos también “están preocupados de que estarán expuestos al coronavirus en el trabajo y se encuentra reflexionando sobre qué es lo mejor para sus padres quienes están envejeciendo -evitarlos o arriesgarse a infectarlos en un esfuerzo de no aislarlos”.

Los medios de comunicación continuamente evidencian los cambios que están ocurriendo en los estilos de vida, tal como: padres que se hallan enseñándole a sus hijos en el hogar, individuos que se encuentran visitando a otros miembros de la familia para ver cómo están (aunque se mantienen físicamente alejados cuando lo hacen), personas que atienden a familiares que se han enfermado con el virus, individuos que se auto-aíslan en diferentes partes de la casa, etc. El adaptarse a los cambios que están ocurriendo en el estilo de vida tomará su tiempo y será importante el poder equilibrar las tareas de cuidado a los demás, con las actividades de autocuidado para así disminuir los sentimientos de angustia y el “burnout”.

Abuso de sustancias

Según una firma de investigación de mercados, las ventas de bebidas alcohólicas en los Estados Unidos (especialmente de lo que se conoce como “hard alcohol”) aumentaron un 55-85 por ciento durante la semana que terminó en el 21 de marzo. Samara Quintero (especialista en adicciones y terapeuta licenciada de familias y pareja) explica que “recurrir al alcohol o las drogas podría ser una solución rápida para “adormecer” el estrés interno o externo”. Por supuesto, el hacer frente a los estresores por medio del abuso de alcohol y de drogas trae consecuencias a largo plazo. De acuerdo con Quintero, “el abuso de sustancias puede llevar a conflictos interpersonales, conductas peligrosas, y a “resacas” emocionales; los cuales intensifican los sentimientos de tristeza, soledad, o depresión”.

Potencialmente, los efectos del COVID-19 pueden desenterrar sentimientos suprimidos de ansiedad, depresión o soledad los cuales anteriormente fueron fácilmente evitados mediante distracciones externas como el trabajo o la escuela. Debido a que las distracciones del diario vivir ya no se encuentran disponibles, algunos individuos no saben cómo lidiar con sentimientos intensos de angustia.

Quintero sugiere: “Si te encuentras “adormeciéndote” con alcohol u otras sustancias, esta es una buena oportunidad para explorar lo que está surgiendo que quizás sea necesario enfrentar en lugar de evitar. El buscar ayuda profesional te puede ayudar a identificar estrategias de afrontamiento más saludables, así como a adquirir consciencia sobre lo que estabas suprimiendo en primer instancia”.

Adicciones en línea

Durante estos tiempos de cuarentena, los estadounidenses se encuentran aún más apegados a sus dispositivos electrónicos; ya sea para trabajar, estudiar, ver maratones de televisión, mirar las redes sociales, o para comunicarse con otros. Mientras comenzamos a sentir que estamos encerrados entre cuatro paredes, muchos comienzan a buscar un escape virtual.

La Dra. Tenille Richardson-Quamina (trabajadora social clínica con licencia y especialista en adicciones en línea) explica que, “por “default”, el internet se ha convertido en nuestro escape de la nueva realidad. Para las industrias en línea, nos hemos convertido en una audiencia cautivada y éstas se aprovechan de esto al ofrecer acceso gratuito a páginas de juegos en línea, pornografía, y juegos de azar”.

De hecho, las estadísticas claramente indican que las personas le están dedicando mayor tiempo a las actividades en línea. Desde que comenzó el “shelter in place” por el coronavirus se ha reportado un aumento de 75% en videojuegos, 40% en los juegos de azar, y 11.6% en una de las páginas principales de pornografía.

La Dra. Richardson-Quamina indica, “Hagamos la matemática, hay más personas en línea, más una mayor necesidad de escapar, más acceso gratuito a páginas de internet, equivale a un aumento en adicciones e infidelidades en línea”.

Infidelidades en línea

Así como muchos buscan “escapar” a través de actividades en línea, algunas parejas buscan escapar a través de la fantasía y las relaciones virtuales. La Dra. Richardson-Quamina explica que muchas parejas están “arando terreno fértil” para crear conflictos al estar pasando mucho más tiempo juntos.

La Dra. Richardson-Quamina afirma que “condiciones estresantes como esta pueden causar discusiones y hacer que los defectos de su pareja sean más evidentes. Las interacciones en línea con personas fuera de su relación pueden aparentar ser más atractivas y divertidas porque éstas están fuera de la rutina diaria y de los desafíos que forman parte de cualquier relación en persona. Esta característica única de la internet puede hacer que un cónyuge sienta que alguien en línea satisface sus necesidades o fantasías, lo cual podría ser el comienzo de una infidelidad en línea”.

Conclusión

Aunque más de un tercio de los estadounidenses (36%) reportan que el coronavirus está afectando gravemente su salud mental, solo una fracción de estas personas buscará ayuda profesional. Está bien pedir ayuda. Por favor, busque ayuda. Especialmente si nota cambios en su calidad de vida, sueño, apetito, higiene u otras actividades de la vida diaria. Dichos cambios son signos de advertencia de que su salud mental necesita atención. Muchos consejeros están ofreciendo sus servicios virtualmente (a través de terapia en línea) y nuestra práctica está haciendo lo mismo. Si usted reside en el estado de Florida, podemos ayudarlo.

Aunque los tiempos actuales son aterradores y angustiantes, no tenemos duda de que saldremos hacia adelante. Pese a que describimos varios problemas psicológicos en este escrito, consuélese con el hecho de que hay un gran ejército de expertos que pueden ayudarlo a combatirlos. Además, los seres humanos tenemos una gran capacidad para ser resilientes.

Asimismo, los seres humanos se destacan por obtener claridad respecto a lo que realmente es importante durante los tiempos de adversidad. Con dicha introspección podemos dar paso a un sentido renovado tanto de propósito como de gratitud hacia la vida. Quizás el lado positivo en medio de este sufrimiento será el obtener un mayor sentido de conexión y comunidad, compromiso con nuestros valores y prioridades, mayor conciencia sobre los asuntos de salud pública, y un aumento de abogacía relacionado a los asuntos de salud mental, investigación y financiación de proyectos.


Dr. Jamie Long - Psychologist Fort Lauderdale - The Psychology Group

La Dra. Jamie Long es una psicóloga clínica con licencia y socia/gerente de The Psychology Group Fort Lauderdale. Ella se especializa en el manejo de ansiedad, depresión y trastornos alimenticios. Para discutir cómo sus servicios le pueden servir de ayuda, llame al (954) 488-2933 x1 o envíe un correo electrónico.

Fort Lauderdale Psychologist Dr. Gabriela Sadurni Rodriguez

La Dra. Gabriela Sadurní Rodríguez es una psicóloga clínica con licencia en The Psychology Group Fort Lauderdale y se especializa en el trabajo con trauma y problemas relacionados, ansiedad, depresión, situaciones transición/adaptación, y dificultades en relaciones interpersonales. Para discutir cómo sus servicios le pueden servir de ayuda, llame al (954) 488-2933 x8 o envíe un correo electrónico.

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